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2017

13 de enero de 2017


Ay, los propósitos…¿Quién no se ha parado a pensar qué tiene (o no) que cambiar el nuevo año? Quién no ha pensado: “venga, año nuevo vida nueva".  Y todos hemos hecho listas – algunas inmensas – de las cosas que tenemos que cambiar, mejorar o empezar con el 2017. Sí, todo es muy bonito en la teoría y todos lo pensamos y nos motivamos pero a la hora de la práctica la cosa se complica. Ya no tenemos las mismas ganas, el mismo tiempo o queda mucho año por delante.

Las claves para conseguirlo las habréis leído en muchos sitios: ser constantes y ponerse objetivos realistas son las más importantes. Y eso tampoco es garantía de éxito, ya te adelanto. Lo bonito de este experimento es el proceso. Cuando pruebas, investigas y vas aprendiendo cosas nuevas a raíz del intento de cumplir los propósitos. Yo añado otra clave: no te presiones. No pongas tiempos o te des órdenes, hazlo a tu ritmo, pero hazlo.

Una de las cosas que yo más echo de menos de mi misma, y de hecho es algo que también quiero mejorar este nuevo año, es la capacidad de organización y la fuerza de voluntad para hacer cosas que ‘no me gustan’ – por ejemplo, madrugar –. Para conseguirlo no tengo la receta (si la tenéis la acepto con gusto) pero una de mis metas este año es encontrarla.

Al margen de ese intento de levantarme temprano al que no le tengo demasiada fe, cuento con varios propósitos en mente para este año que se pueden resumir a grandes rasgos en tres grandes grupos: viajar más, comer mejor (y con ello, beber más agua) y hacer deporte (por mínimo que sea).

  • -       Viajar más
Cuando le contamos a alguien que queremos viajar más, sobre todo a los no millennials, lo consideran un hobbie, una afición o una manera de invertir el dinero. Sin embargo, yo lo veo desde otra perspectiva: la de forjar tu propia personalidad a través de las experiencias vitales. Creo que la mejor manera de encontrar tu modo o estilo de vida es salir de la rutina, conocer gente y nuevas culturas, abrir la mente a otra manera de vivir, sentir y experimentar. Porque cuanto más de todo eso conozcas y vivas, más posibilidades tienes de saber qué es lo que de verdad te gusta, qué es lo que quieres en tu vida y, lo más importante, cómo quieres que sea. Es algo así como la típica frase de: “perderse para encontrarse”. Perderte en otro lugar, al que no estás acostumbrado y diferente a lo que siempre has vivido es una buena manera de encontrarte de verdad. Y este propósito es muy importante porque engloba muchos más: ganar independencia, saber desenvolverte, aprender a gestionar tu dinero, aprender nuevos idiomas, conocer gente nueva…  



  • -       Comer mejor
Otro de los grandes propósitos que seguro está en lo alto de la mayoría de los rankings. No voy a descubrir nada si digo que la alimentación y la buena nutrición es sinónimo de salud, pero lo cierto es que pocos pueden presumir de cumplir esta premisa. Y menos yo, que el chocolate es una de mis grandes perdiciones. Aquí tampoco me presiono: no quiero dejar de comer chocolate para empezar a comer quinoa, ni quiero dejar de comer carne o patatas fritas para atiborrarme a lechuga. El objetivo aquí es conseguir una alimentación variada y más equilibrada y, sobre todo, en mi caso lo consideraré un triunfo si consigo hacer las cinco comidas al día – especialmente si consigo aprender a desayunar –. Dentro de este propósito está también uno que ya he empezado a cumplir y es beber más agua. Podía pasar días enteros sin beber ni un trago y sé que es un error, así que, propósito asequible y botella de agua siempre en el bolso.




  • -      El (maldito) deporte
Deporte. Maldito. ¿Por qué eres tan complicado? ¿Por qué todo el mundo dice que es bueno si cuesta tanto lanzarse? Si comer mejor estaba arriba en el ranking de propósitos de año nuevo, seguramente el de hacer deporte sube inevitablemente al primer puesto en todo el mundo. Ya sabéis que empecé en esto del running al final del año pasado pero, entre unas cosas y otras, por enésimo intento me está costando un poquito más de lo recomendado convertirlo en rutina. Eso sí, estoy con ganas y sé que tarde o temprano voy a aguantar los 21 días reglamentarios para que oficialmente quede incluido en mi quehacer habitual. ¿Trucos?



Esos son mis tres propósitos principales para el año nuevo, que como veis, incluyen alguno más. ¿Cuáles son los vuestros? ¿Tienes propuestos realistas o mejor soñar con lo que podríamos conseguir? ¿Adónde te gustaría viajar? ¿Running o gimnasio? ¿Trucos de alimentación y nutrición para empezar la ‘vida sana’? ¡Os leo!

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