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La Champions, la grada y el fútbol 2.0

20 de febrero de 2017



Escribo esto en mi ordenador mientras de fondo veo el Real Madrid - Nápoles de Champions. Va perdiendo el Madrid. En mi casa somos muy de fútbol pero nadie es del Madrid así que no es algo que nos afecte demasiado. Es curioso porque siempre que me siento en el sofá y pongo la tele, sistemáticamente cojo el ordenador. ¿Qué fue de aquellos tiempos sin la multipantalla en los que el fútbol se veía en familia (la física, no la virtual)? Lo he intentado, lo prometo. Pero sentarme a mirar, así sin más... parece que me falta algo. Será el feedback de las redes sociales o esa innegable necesidad de saber qué piensan los demás. ¿O soy yo sola la que ha abierto twitter después del gol de Insigne para ver qué se cuece allí? 

Vaya,  ha marcado Benzema. En el fútbol, como en la vida, a veces las alegrías duran muy poco. Mientras unos celebran otros sufren, y viceversa. Es curioso, porque muy pocas veces nos ponemos en el sitio de los demás. Y fíjate lo rápido que cambian los papeles. Al final, aunque suene a tópico, hay que disfrutar de las pequeñas cosas y de lo bueno que nos pase en cada momento porque no sabemos lo que va a durar. Puede que tan poco como la victoria de los italianos. Está twitter tan pletórico como el Bernabéu. Qué cosas. 

Dicen que la pasión por el fútbol es una de las pocas cosas que une a los españoles. Y yo me paro a pensar en lo efímero que es. Noventa minutos. Noventa minutos de pena o de gloria, noventa minutos de sufrimiento, noventa minutos de pulsaciones a mil, noventa minutos del listo del vecino que ha engullido a un entrenador, noventa minutos en los que no existe nada más. 

Y, ojo, que es un acto reflejo. Los humanos buscan la manera de despejarse de las cosas que les preocupan constantemente: en un libro, saliendo a correr, poniendo música, escribiendo. Y me gusta que la mayoría de gente en mi sociedad también lo haga con el fútbol. Ese deporte me ha dado tanto, en todos los sentidos, que me gustaría que todo el mundo pudiera experimentar lo mismo que he sentido yo. Y a veces me fastidia, porque sí, puede ser superficial, puede derrochar dinero incalculable, puede parecer que no tiene sentido también. Pero cuando hay algo que moviliza a tanta gente, que unifica a tanta gente, ¿por qué no lo vamos a respetar? 
Cuando hay algo que moviliza a tanta gente, que unifica a tanta gente, ¿por qué no lo vamos a respetar?  
El fútbol es como la vida, lo digo mucho y se demuestra poco. Algún día me pararé a explicar por qué pero creo que más o menos podéis haceros una idea. No hay que ser un entendido, ni charlar con el compañero de grada sobre tácticas y fueras de juego. Es un lenguaje universal. Confieso que quizá una de las sensaciones que más me gustan en la vida es la de subir las escaleras de un estadio y ver el césped desde la grada por primera vez. ¿Lo has probado? 

En las gradas de un estadio no se habla de fútbol, te lo aseguro. Se habla de la vida, se habla del amor, se habla de comida, se hacen reflexiones trascendentales, se desarrollan ideas, se atraganta uno con las pipas y, por supuesto, se sufre y se siente. Mucho. Yo creo que genera endorfinas y libera adrenalina sólo con mirar como sudan otros, de verdad, es así de sorprendente. No corres tú pero sienta tan bien como si lo hicieras. También se comparten abrazos con desconocidos, desconocidos que no lo son tanto cuando sabes que estáis unidos por esa pasión. Así es como si os conocierais de siempre. Es tierno, por ejemplo, cuando ves a un niño pequeño aplaudir y corear el nombre de su equipo por primera vez. ¿A quién no se le ha encogido el corazón con la niña del Alcorcón? Esa es la esencia del fútbol. Ese es el fútbol que me gusta, el que transmite los valores del deporte que a la vez son mis valores en la vida. 

Y mientras escribo esto siguen pasando minutos del partido. Se estira Keylor Navas. Le pitan a Callejón, que vuelve al Bernabéu como visitante. Algún día hablaremos de los pitos a los jugadores. Mientras, voy a seguir viendo el partido sólo con un ojo mientras con el otro actualizo mi TL. La nueva vida moderna, el fútbol 2.0. Por cierto, ha terminado ganando el Madrid. La alegría le ha durado a los visitantes lo que yo he tardado en escribir este artículo. Noventa minutos. Lo efímero del fútbol y de la vida. 

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