0

El arte de comunicar (bien)

29 de octubre de 2017



Existen comunicadores y personas que comunican. Hay gente que se dedica a ello, sin embargo, no sabe cómo hacerlo o no tiene la esencia que caracteriza al que transmite bien. Aunque, hay otro tipo de gente, a veces muy difícil de encontrar, que tiene un don. Un don con las palabras, algo que hace que te quedes pegado a la pantalla esperando un poquito más, escuchando lo que dice, sea sabio o no y empapándote de sensaciones que no todo el mundo contagia. 

Cuando alguien comunica bien, se nota. Se nota en el brillo de su mirada, se nota en la pasión con la que habla, se nota en la documentación que tiene sobre el tema. Porque antes de compartir lo ha estudiado e interiorizado o porque simplemente le sale de dentro. Decían en La mente es maravillosa que comunicar bien "es un arte". Para mí, Belén Canalejo y Cristina Mitre son las dos comunicadoras top de este mundo 2.0 en el que ahora vivimos. Dos artistas. Belén porque le sale de dentro; tiene ese don. Todo lo que dice lo dice desde el corazón y pone pasión a las palabras, a sus gestos, a su manera de expresarlo. Hace que quieras saber un poquito más, que te quedes embobada escuchándola y, lo más importante: motiva. Mueve a la acción, te empuja a intentarlo, a levantarte del sofá. A probar a organizarte o a comer mejor. Inculca y previene y también tiene una labor social. Aunque para labor social la de Cristina Mitre. Ella sí que tiene interiorizado lo que dice, lo explica con la mayor soltura que te puedas imaginar. Lo hace fácil. Sabe lo que dice porque lo ha estudiado, ha preguntado, lo ha comprobado, analizado y quiere que tú también lo hagas, por eso incide hasta el punto de movilizar a miles de mujeres de todo el país para que salgan a correr. 

Ambas pasaron por un momento duro en la vida, una enfermedad grave, y ambas han sabido sacarle el lado positivo para ayudar a las demás, para prevenir y, sobre todo, dar ese impulso positivo que a veces les falta a las que están pasando por lo mismo. Las dos son un ejemplo de periodista y comunicadora de vocación, con dos carreras muy diferenciadas y ambas alejadas ya de los medios de comunicación tradicionales que, en algunos casos, parecen ser el único lugar para que se pueda considerar a un periodista de éxito. Ellas han sabido canalizar su proyección hacia medios alternativos y proyectos propios, con mayor alcance incluso y en los que han conseguido fidelizar a su público más objetivo. 

Ambas son el ejemplo del periodismo que me gusta, el de vocación de servir, de enseñar, de ayudar a los demás, de comunicar y, también, de disfrutar. Ellas son el ejemplo.







No hay comentarios

Publicar un comentario